lunes, 16 de junio de 2014

Ramiro: Una palabra puede ser más potente que una lluvia de misiles, porque una palabra dicha, o no dicha, gritada o susurrada puede desatar una revolución.
Mar: Uno no se da cuenta de todo lo que tiene para decir hasta que empieza a decirlo. Las palabras están ahí, atrapadas en tu cabeza, quieren salir, quieren ser dichas, quieren ser gritadas.
Nacho: Cuando alguien me discute a full le termino dando la razón. Cuando siento miedo me burlo de los cobardes. Cuando estoy furioso con alguien le dio “nah, está todo bien man”. Para eso sirven las palabras, para ocultar lo que sentís.
Jazmín: Uno cree que las palabras dan respuestas, pero dan algo más poderoso: preguntas.
Esperanza: Decir algo es muy potente, pero más potente aun es no decirlo. Porque el silencio también tiene palabras, pero son palabras guardadas, elegidas, que esperan pacientes el momento de ser reveladas.
León: A veces solo hace falta abrir la boca para que se desate un huracán.
Esperanza: Pero las palabras cuando llegan te despiertan.
Ramiro: Las palabras pueden distraer, engañar.
Jazmín: Las palabras son pensamientos que se convierten en acción.
Mar: Actuar es mi palabra favorita, porque no se dice, se hace.
Jazmín: Las palabras están ahí, vírgenes, listas para ser usadas.
Ramiro: Las palabras provocan, inquietan, movilizan. ¿De quién son las palabras que decimos? ¿A quién pertenecen? ¿A uno, a varios o a todos?
Nacho: ¿De qué sirven las palabras si uno las dice y nadie del otro lado las recibe?
Jazmín: ¿Qué valor tiene una palabra si nadie la escucha?
Ramiro: Sin palabras no hay silencios.
Esperanza: Y sin silencios no hay palabras.
Mar: Muchas veces no sabemos por que callamos, y muchas más no sabemos por qué hablamos.
León: Estamos en silencio, guardándonos las palabras hasta que algo, alguien nos hace hablar.
Nacho: Man, hay tantas palabras.
Ramiro: Y sin embargo muchas veces nos quedamos mudos, sin saber que palabra usar.
Mar: Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero cuando una palabra tiene valor puede contener mil imágenes.
Esperanza: Pero no hay tal crisis, la palabra vale. ¿Acaso hay una expresión que sea más hermosa, llena de sentido y amor que “te doy mi palabra”? Te doy mi palabra es un acto de entrega, de amor, de confianza, es más que una expresión de deseo, es un compromiso de vida, es un acto de fe. Porque cuando todo perdió valor la palabra puede rescatarnos.
Soy Esperanza Bauer, fiel a mi nombre soy la esperanza de siempre que resiste a la desolación. Ese es el valor de mi palabra, de mi nombre. Hay que creer y confiar en el valor de las palabras.

Yo y ella siempre tuvimos una relacion especial. No nos hacen falta palabras para entendernos el uno al otro. Nuestro silencio dice mucho mas de lo que una carta por un cumpleaños de 3 hojas dice en si. Puedo decir muchas palabras sin sentido, que quedan elegantes. Pero con ella todo lo que digo lo llevo a la practica. Nuestro silencios eran especiales. Porque no eran incomodo. Porque no estabamos en silencio. Estabamos hablando en si. Porque estabamos conectados. Porque estamos conectados. Porque sabemos que siente el otro sin necesidad que el otro lo diga. Se lo que sentis en estos momentos y te quiero decir que siento lo mismo. Las palabras adquieren valor si te las digo a vos. Nunca te voy a mentir. Mis palabras son honestas. Asi que quiero que una palabra valga diez mil imagenes. Te extraño. Esas palabras guardan en si todos los recuerdos que pasamos. Te amo. Y esa es mi unica verdad. Mañana voy a estar en Regatas desde las 4, donde me acuerdo de tu sonrisa. Si lees esto podes venir, a estar en silencio al lado mio diciendo diez mil palabras calladas.

(cuando sonríe me siento como tocar la arena fría. su sonrisa es suave y guarda mucha belleza)

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